Al pasar la tarde, tras haber ido y regresado, el ocaso hizo acto de presencia como todos los días, la plática nos llevo de un tema a otro, hasta culminar…
Después de ese momento no habido vuelta atrás, hasta ahora han pasado dos años, cuatros meses, catorce días y un sin fin de noches frías como las de aquel otoño.