jueves, 30 de abril de 2009

DHM


Con restos del invierno me deje ilusionar con la primavera, faltando algunos meses para disfrutar del olor de las flores, el verde de los árboles y el brillo del sol, ahora en plena estación, el otoño esta más presente que en octubre (una más y van dos).
Ahora no sucedió nada, al menos no de mi parte, ahora disfruté más que los últimos mes, ahora fueron menos minutos, pero intensos, en esta ocasión me alejé tanto y a la vez estuve tan estrechamente ligado que por algún momento me sería imposible desprenderme. Hubo momentos en los que fui presa de los celos y la inseguridad, fui víctima del miedo y de la lejanía e inseparable amigo de la incertidumbre.
En este corto tiempo, fui tan lejos como pudimos llegar, Valle de Bravo, Acapulco, DF, mi casa, tú casa, mi hogar, el tuyo, cines, bares, pizzas, cafés, pasteles de chocolate, Costco, Sams, Walmart, Palacio, todas mis compras. La Condesa, Reforma, Santa Fe, calles, carreteras y miles de kilómetros en autopista, mucho tiempo compartido, mucho más del que esperaba y mucho más del que pudimos compartir.
Hoy no me duele, hoy simplemente quise escribir, hoy, ayer, y antier me lo dijiste una y otra vez, no era necesario decírmelo, no es necesario que te pasees con el teléfono mostrando tu felicidad a distancia, tus sueños lejanos, tu contacto a kilómetros de aquí, no es necesario saber de tu nueva ilusión, lo único necesario es saber que no hay nada más.
Por ahora aquí estaré, por ahora recordaré la flor de primavera en pleno invierno, fue mi primera flor, una rosa, color rosa, enorme, con gotas de rocío en los pétalos con ese olor natural, mi primera rosa, mi segundo aire, mi primera primavera, mi amor con edad otoñal.

miércoles, 22 de abril de 2009

Juan Carlos Consuelo


Suele entrar por mis fosas nasales, a veces lo percibo dulce, limpio, mío, muy mío, algunas otras permanece en mi memoria y por más que intento percibirlo, simplemente no lo logro, quizá sea tan peculiar que su simple peculiaridad lo hace único y sólo puedo decir que huele a… iglesia, otras veces sobre mi cama, en mis sabanas huele a… Mora huele a…
No sé si sea mí olor o pertenezca a otra persona y simplemente está permanente en mi cama, en mis sabanas, en mi ropa.
Otras, tomo la corbata y trato de encontrar ese olor tan peculiar, ese olor tan propio de la persona pero a la vez tan mío, en mi memoria, tan en mi cuerpo, en mis recuerdos…

domingo, 19 de abril de 2009

ME ODIO!!!


Hoy, por siempre hoy.
ME ODIO

domingo, 12 de abril de 2009

Un día como hoy pero del 2008...


Todo fue de improvisto, nada fue planeado hasta el momento en que acordamos la hora y el lugar. En esa ocasión fue extraño, ya que en ningún momento me había pasado por la cabeza tener la oportunidad de fusionar dos vidas en un mismo lugar.
La mañana llegó, ese día me desperté temprano, me vestí con unos jeans, una camisa blanca y un sweter negro. Me peiné lo mejor posible, me puse loción, limpié mis lentes, me dibujé una sonrisa enorme en mi rostro y salí muy temprano de casa hacia la estación de la Metra. El clima era frío, la mañana estaba nublada, había poca gente en la estación esperando, recuerdo una última llamada antes de tomar la Metra.
En el transcurso de viaje hacia la ciudad, recuerdo el sonido que anunciaba cada una de las paradas en las estaciones, recuerdo haber visto algunos venados en las praderas donde pasé, me vino a la mente muchos recuerdos del pasado, ya que muchas veces esté fue el medio de transporte y comunicación con la Ciudad de los Vientos.
10:35 am hora de arribo a la Union Station, estaba nervioso, desesperado, impaciente, feliz, no sabía si estaba en el lugar correcto o no, bajé del vagón, camine cerca de 30 o 50 metros para salir de la estación y subir las escaleras eléctricas que me llevarían al lugar acordado.
Al fin, al fin en el lugar acordado, no esperé mucho, recuerdo que llegue, me detuve algunos segundos, miraba alrededor, esperé y esperé, no fue mucho tiempo, de hecho no recuerdo exactamente cuánto fue lo que permanecí en espera en ese lugar.
De repente, de la nada, como magia, tú…
Un abrazo fuerte, muy fuerte, un abrazo, uno sólo, de esos que pocas veces das y te dan, un abrazo…
Salimos de la Union Station, salimos con una cara de felicidad como nunca antes se me había reflejado en mi rostro, ese día salimos por una parte que en mi vida había visto, de hecho, no sabía que existía, caminamos y caminamos, y al fin a fuera, el día estaba nublado, era un día frio, era el día indicado para compartir, era el día para enseñarme la cuidad desde su perspectiva, era el día para conocer otros caminos hacia el sur de Chicago, fue el día en el que llegamos al campus de la universidad, cerca de su casa, muy cerca del Museo de Ciencia e Industria, cerca de todo, muy cerca del amor.
En el transcurso hacia ninguna parte, observaba y admiraba las construcciones de la cuidad, admiraba el entorno, el lago, los arboles en vísperas de la primavera, admiraba su rostro, sus manos, su boca, admiraba hasta cansarme de la admiración.
Comida Thai, una buena opción, de hecho nunca antes había tenido la oportunidad de probarla, nunca antes me había invitado a comerla, nunca antes… No recuerdo qué fue lo que pedí ese día, sólo recuerdo que de beber fue té y de comer… arroz, que por cierto tú te terminaste mi plato.
Entre platica y comida me permitiste saber más de ti, te dije más de mí, en ese momento te di todo lo que estuvo a mi alcance, en ese momento el tiempo pasó tan rápido que no me di cuenta de la hora, no me percaté de lo preciado que es y de lo corto o largo que puede llegar a ser dependiendo de las circunstancias, tal como la espera, no sé si cinco minutos fue mucho esperar, como también ignoro si más de medio día fue suficiente para compartir el tiempo a tu lado.
Relativo, el tiempo es relativo, como en esté momentos que después de un año te recuerdo, después de un año vienes a mi mente… después de un año surgen estas letras, surgen estos recuerdos, después de un años surges nuevamente tú.
Después de un año.
Domigo 13 de abril de 2008.

miércoles, 1 de abril de 2009

Sueño que llego.


Llego... A ese lugar que me has mostrado como tú hogar, a veces me quedo a unas cuantas cuadras de tú casa, volteo alrededor, te busco, vuelvo a mirar y no estás, pregunto por ti y nadie sabe, creo que ya no estás, o simplemente nunca has estado y por más que intento encontrarte, simplemente no estas. Otras, llego, todos llegan menos tú, vienen de celebrar, los veo pasar, sé que estoy en el lugar correcto y la dirección correcta, espero y nuevamente no estás, en otras ocasiones el lugar es idéntico, las calles, las puestas de entrada del edificio, la cocina, la sala, estoy dentro, dejo mis maletas y aguardo en la sala, espero sentado, la casa sigue igual como la recuerdo, el olor, los muebles, las persianas, el sofá, espero y sigo esperando y nuevamente no estás, estoy en casa pero no tú. Muchas otras sé que no es el lugar, pero sé que allí estas, no sé porque pero ahí estas, las calles, las paredes, el balcón me confunden, pero sé que allí estas, he soñado más de cuatro veces y en ninguna estas, te pierdes entre los recuerdos y los sueños y otras simplemente apareces como magia. "hey como has pasado??"