
Todo fue de improvisto, nada fue planeado hasta el momento en que acordamos la hora y el lugar. En esa ocasión fue extraño, ya que en ningún momento me había pasado por la cabeza tener la oportunidad de fusionar dos vidas en un mismo lugar.
La mañana llegó, ese día me desperté temprano, me vestí con unos jeans, una camisa blanca y un sweter negro. Me peiné lo mejor posible, me puse loción, limpié mis lentes, me dibujé una sonrisa enorme en mi rostro y salí muy temprano de casa hacia la estación de la Metra. El clima era frío, la mañana estaba nublada, había poca gente en la estación esperando, recuerdo una última llamada antes de tomar la Metra.
En el transcurso de viaje hacia la ciudad, recuerdo el sonido que anunciaba cada una de las paradas en las estaciones, recuerdo haber visto algunos venados en las praderas donde pasé, me vino a la mente muchos recuerdos del pasado, ya que muchas veces esté fue el medio de transporte y comunicación con la Ciudad de los Vientos.
10:35 am hora de arribo a la Union Station, estaba nervioso, desesperado, impaciente, feliz, no sabía si estaba en el lugar correcto o no, bajé del vagón, camine cerca de 30 o 50 metros para salir de la estación y subir las escaleras eléctricas que me llevarían al lugar acordado.
Al fin, al fin en el lugar acordado, no esperé mucho, recuerdo que llegue, me detuve algunos segundos, miraba alrededor, esperé y esperé, no fue mucho tiempo, de hecho no recuerdo exactamente cuánto fue lo que permanecí en espera en ese lugar.
De repente, de la nada, como magia, tú…
Un abrazo fuerte, muy fuerte, un abrazo, uno sólo, de esos que pocas veces das y te dan, un abrazo…
Salimos de la Union Station, salimos con una cara de felicidad como nunca antes se me había reflejado en mi rostro, ese día salimos por una parte que en mi vida había visto, de hecho, no sabía que existía, caminamos y caminamos, y al fin a fuera, el día estaba nublado, era un día frio, era el día indicado para compartir, era el día para enseñarme la cuidad desde su perspectiva, era el día para conocer otros caminos hacia el sur de Chicago, fue el día en el que llegamos al campus de la universidad, cerca de su casa, muy cerca del Museo de Ciencia e Industria, cerca de todo, muy cerca del amor.
En el transcurso hacia ninguna parte, observaba y admiraba las construcciones de la cuidad, admiraba el entorno, el lago, los arboles en vísperas de la primavera, admiraba su rostro, sus manos, su boca, admiraba hasta cansarme de la admiración.
Comida Thai, una buena opción, de hecho nunca antes había tenido la oportunidad de probarla, nunca antes me había invitado a comerla, nunca antes… No recuerdo qué fue lo que pedí ese día, sólo recuerdo que de beber fue té y de comer… arroz, que por cierto tú te terminaste mi plato.
Entre platica y comida me permitiste saber más de ti, te dije más de mí, en ese momento te di todo lo que estuvo a mi alcance, en ese momento el tiempo pasó tan rápido que no me di cuenta de la hora, no me percaté de lo preciado que es y de lo corto o largo que puede llegar a ser dependiendo de las circunstancias, tal como la espera, no sé si cinco minutos fue mucho esperar, como también ignoro si más de medio día fue suficiente para compartir el tiempo a tu lado.
Relativo, el tiempo es relativo, como en esté momentos que después de un año te recuerdo, después de un año vienes a mi mente… después de un año surgen estas letras, surgen estos recuerdos, después de un años surges nuevamente tú.
Después de un año.
Domigo 13 de abril de 2008.
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